1 octubre 2012

Trabajo y educación en México

Jorge Tamayo
No me tranquilizó la respuesta de mi padre; pero claro que me hizo reflexionar; ¿Es tanta la falta de empleos aquí en México? ¿Qué será de mí cuando me gradúe, si estoy apenas empezando la universidad?
Ya en el «mundo laboral», los estudiantes de la UDEM, así como de demás universidades privilegiadas, contamos con una ventaja por ser egresados de éstas que nos da mayores probabilidades de conseguir empleo; en sí es un beneficio que debería de aliviarnos, pero también es un hecho que debería de hacernos razonar.
¿El prestigio de la universidad determina la calidad del estudiante? ¿No es prejuicioso que se estime la calidad de un estudiante por la universidad por la que sea egresado?
La esperanza de muchos egresados por obtener un buen empleo se ve frustrada por los ofuscamientos que el propio capitalismo genera en las empresas contratistas; pues es la necesidad por empleados de alto nivel, que se forman estas barreras a muchos egresados que, si bien también tienen un título profesional certificado, no se graduaron de las universidades prestigiosas.
La calidad educativa de la UDEM no está en discusión, es alto y el sistema es exigente; mas es importante recalcar, que la calidad educativa de la Universidad no es proporcional a la capacidad emprendedora de los estudiantes.
Recordemos que no por estar en una universidad prestigiosa, todos somos estudiantes brillantes y mucho menos somos los más capaces o apropiados para desempeñar labores una vez egresados.
Leía que en la UNAM se rechaza al 90% de los aspirantes (de sesenta y dos mil que presentan, sólo seis mil quinientos ingresan) y, sin embargo, y por extraño que parezca, no es una cuestión de falta de recursos educativos, sino de falta de recursos laborales. La cantidad de alumnos que ingresan a la Máxima Casa de Estudios de México es proporcional a la oferta laboral del país.
De aquí se politiza la cuestión hacia el sector laboral; Calderón se postuló con la pancarta del «Presidente del empleo», ¿Se crearon suficientes empleos este sexenio para satisfacer la demanda? ¿Se facilitó la creación de nuevas empresas para crear así nuevos empleos (Lo que significa ir en contra de los monopolios)? ¿En el sexenio de Calderón se logró disminuir la tasa de alumnos rechazados por las universidades? Ya todos sabemos la respuesta a estas preguntas.
El día de ayer los diputados del PAN y PRI aprobaron la Reforma a la Ley Laboral, ¿Qué se espera de ella? A mi pensar, más que reformas tan impactantes como éstas, que buscan otorgar trabajo a los desempleados a costa de los empleos ya existentes; debería de actuarse con medidas que contrarresten los acérrimos errores que en el sexenio de Calderón se realizaron referentes a este aspecto.
Tenemos un muy valioso privilegio al estudiar en esta universidad, deberíamos de ser concientes, agradecidos, y responsables de ello.
Contacta al articulista: tamayolandois@gmail.com
 

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