16 Mar 2016

Hablan de religión y sexualidad

Por Irma Ayala

“Con María se rompe la fuerza del dominio que implicaba que el varón fuera el que siempre tenía poder sobre la mujer, por lo tanto posibilita una nueva forma de vida distinta que posibilita” el gozo al pedirle permiso” añadió el maestro en Estudios de la Paz y Justicia.

El presbítero habló sobre la dialéctica entre el poder y la sexualidad en diversos relatos y figuras bíblicas

Hablar de sexualidad debería de ser más sencillo sin procesos complejos y complicados, porque finalmente forma parte del cuerpo que no entiende de definiciones sino efectos, manifestó el padre José Bayardo Pérez Arce durante el Primer Ciclo de Conferencias sobre la Sexualidad, organizado por la mesa directiva de las carreras asociadas de humanidades.

El teólogo hizo alusión al largometraje mexicano Sexo, Pudor y Lágrimas, sustituyendo el término pudor por “poder”, explicando la importancia que este juega en la creación del pudor y el discurso religioso sobre la sexualidad, abriendo así la puerta a un nuevo discurso: lo que la sexualidad dice acerca de la religión.

La conferencia que se llevó a cabo el 15 de marzo en la sala polivalente del Centro Roberto Garza Sada (CRGS), giró en torno a la sexualidad en dos etapas importantes en el relato religioso la creación, el nacimiento de Jesús y el poder en los cuerpos.

Durante el relato de Adán y Eva se encuentra el elemento de la desnudez como el deseo de una pérdida y no una consecuencia por desear la tentación, porque era una pretensión donde deseaban obtener poder al consumir el fruto ofrecido por la serpiente, explicó Pérez Arce.

Manifestó que virginidad y maternidad, dos categorías de la sexualidad, convergen en la figura de María al lograr mantener la inaccesibilidad misteriosa y pasar a la maternidad que implica hacer espacio a otro.

“Con María se rompe la fuerza del dominio que implicaba que el varón fuera el que siempre tenía poder sobre la mujer, por lo tanto posibilita una nueva forma de vida distinta que posibilita” el gozo al pedirle permiso” añadió el maestro en Estudios de la Paz y Justicia.

Para finalizar el sacerdote analizó dos figuras importantes: la ramera como símbolo del sexo por poder, someter, y poder por sexo, como ilusión del poder; y las bodas como símbolo de fiesta y gozo, celebración de la sexualidad sin fin donde se busca liberar a los cuerpos del sometimiento y ceder el lugar a otros.

El presbítero habló sobre la dialéctica entre el poder y la sexualidad en diversos relatos y figuras bíblicas

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