14 Abr 2015

Vivos en la redes, muertos en la realidad: los zombis tecnoloacute;gicos

Por: Carolina Castillo y Mariana Monte.

Caminan con la cabeza agachada y hablan con una voz casi imperceptible, sus relaciones interpersonales son pocas, se pueden destruir entre ellos, el mundo virtual devora sus días y horas; no se trata de una serie de televisión, sino de los zombis tecnológicos que ya despertaron…y se van a multiplicar.

Estos individuos viven fragmentados entre actualizar el Facebook, participar en la última tendencia de Twitter, dar respuesta a los mensajes instantáneos del Whatsapp y retocar sus fotos para Instagram; también se caracterizan por ser impulsivos, irritables, inconscientes y antisociales.

En una serie de entrevistas realizadas por la Agencia Informativa UDEM, los expertos recrean el anterior escenario ante el creciente abuso del uso de los jóvenes a la tecnología; Luis Antonio Lucio López, investigador y especialista en redes sociales, indicó que el promedio de los muchachos pasa más de cinco horas y media conectado, algunas personas están en línea hasta 12 y tres de cada 10 adolescentes admiten ser dependientes al Internet.

Las personas pueden recurrir al uso excesivo de la tecnología para huir del rechazo, la realidad, sus problemas familiares o el contacto social; algunos individuos buscan admiración y esto tiene el potencial de desarrollar narcisistas.

“MORDIDOS” POR LA ADICCIÓN

Jesús Amaya Guerra, autor del libro Generación Zombi, explicó que el cerebro de estos ausentes de la realidad funciona de manera distinta; su lóbulo frontal se inhibe, por lo que se afecta la inteligencia ejecutiva, la toma de decisiones, el control de impulsos, la conciencia de causas y efectos, las metas y el esfuerzo.

El también catedrático de Didáctica General en la UDEM señaló que el zombi tecnológico es un adicto, y como tal, su organismo produce dopamina cada vez que está frente a la pantalla; esto significa que el joven siente placer cuando tiene sus aparatos y hasta se violenta si se le retiran.

El psiquiatra José Castillo Ruiz agregó que el uso excesivo de la tecnología causa el desvío de las fibras químicas eléctricas, por lo que el estímulo neurofisiológico no llega de manera adecuada a la corteza cerebral que controla la concentración, el cálculo y la capacidad de abstracción.

CASI INMORTALES

Carolina Cienfuegos Molina, catedrática de Psicología General en la UDEM, señaló que el zombi tecnológico se comporta como si fuera un dios al intentar ser omnipresente y estar participando activamente en todas las redes sociales, videojuegos y chats.

“El precio de esta omnipresencia es mantenerla; las personas están en varias realidades a la vez y eso es la locura misma porque la ubicuidad es imposible; en algún momento el sujeto se quebrará y le dolerá ver todos los momentos que se perdió por haber estado con el celular”, agregó la también experta en psicología freudiana. ¿Pero por qué las redes sociales son tan atractivas para los zombis? Cienfuegos Molina explicó que la tecnología ofrece la oportunidad de hablar mediante muros donde los gestos, palabras y rechazos de la comunicación cara a cara desaparecen; este predominio del “yo” en las redes provoca que la capacidad de afrontamiento sea menor.

Los zombis son impulsivos porque la tecnología no tiene límites; en el mundo virtual hacen lo que les place en el tiempo que quieren, mientras que la realidad les pide tomar en cuenta los tiempos de otros, señaló la también psicoanalista.Los zombis son incapaces de enfrentar las frustraciones y la incertidumbre porque tienen la costumbre de que las acciones tengan una respuesta y metas claras.

“El mensaje de los videojuegos, por ejemplo, es que si se cumplen ciertos objetivos se avanza de nivel, pero en la vida real se toman decisiones sin saber lo que sucederá o si funcionará”, indicó la terapeuta.

LOS MUERTOS VIVIENTES POR VENIR

Los padres de familia son creadores de zombis tecnológicos al permitir que sus hijos utilicen constantemente los aparatos con el propósito de mantenerlos ocupados, callados y tranquilos; esto impide que los niños aprendan a lidiar con las frustraciones mediante otras actividades.

“Si el niño está molesto, los padres le dan la tablet en vez de ir a jugar o leer; no son padres creativos para buscar soluciones alternas y eso provoca que sus hijos no sean creativos”, explicó Cienfuegos Molina. Los padres de familia son sólo los proveedores de la tecnología, mientras que los niños utilizan el Internet y las redes sociales prácticamente sin supervisión, educación y guía en los medios, coincidió Lucio López.

Si las personas siguen sin hablar cara a cara, dentro de 100 ó 150 años el habla ya no será una de las actividades principales de la humanidad, por lo que el cerebro cambiará y la telepatía podría ser la nueva manera de comunicación, advirtió el experto en redes sociales.

Las ciencias como la psicología, nutrición y medicina se adaptarán para atender a los adictos a la tecnología que podrán ser obesos o demasiado delgados por las largas jornadas que pasan frente a la pantalla, prosiguió Lucio López en la recreación del futuro ante el predominio del uso de la tecnología en los adolescentes.

Castillo Ruiz señaló que los zombis tecnológicos serán cada vez más apáticos, irritables, aislados de sus familias y amigos, con disfunciones cognitivas y emocionales, poco juicio y capacidades académicas.

Poco se sabe sobre la ética, valores y moral de esta nueva sociedad tecnológica, por lo que también es un misterio qué vinculará a las familias si la gente ya no se mira ni se habla.

TODO CON MEDIDA

Para evitar que los niños y jóvenes se conviertan en zombis tecnológicos, los especialistas sugirieron reglas y actividades para las familias:

• Establecer espacios de convivencia familiar en los que se tenga prohibido el uso de celulares; por ejemplo, a la hora de la comida.

• Platicar con los hijos en el carro en vez de darles los aparatos para que se entretengan.

• Retirar la tecnología del cuarto de los niños.

• Regular los horarios en los que los niños utilizan la tecnología.

• Planear actividades recreativas que no involucren los aparatos.

• Prestar atención a los contenidos que los hijos ven en Internet.

• Evitar utilizar los aparatos para calmar a los niños. Fuente: Jesús Amaya Guerra, Luis Antonio Lucio López y Carolina Cienfuegos Molina.

 

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