9 abril 2014

Una cuestión de belleza UDEM

José Ángel Chávez Ramón

A un semestre de subir a tocar esa campana, comienzo a sentir nostalgia de lo que voy a dejar aquí contigo. Voy a extrañar tu bella vista, tus instalaciones, tus jardines y todos esos pequeños detalles que sólo en ti podría haber encontrado, ¡oh querida UDEM! Si me preguntan por qué te amo y por qué te voy a extrañar, voy a decir que por bonita; pero si me preguntan cómo eres por dentro, entro en indecisión. No te culpo a ti, porque tú te cuidas, tú te arreglas, te preocupas por ser buena; el problema somos nosotros tu gente. Mientras tú decidiste fijarte una visión —ser cada vez mejor—, pocos fueron los que compartieron tu emoción.

Creo que no te hemos sabido valorar. ¿Puedo decirte lo que pienso?  Te ha faltado mano dura, has sido permisiva, dejándonos decir y hacer lo que hemos querido para vernos felices. A veces nos das todo sin batallar, sin necesidad de esforzarnos, sin siquiera merecer las cosas. La realidad es que sólo has conseguido chiflarnos, y el día que nos alejemos de ti vamos a sentirnos perdidos. ¡Basta de consentirnos! Ahora quiero que nos exijas resultados; que no te reconozcan por ser la universidad con la arquitectura más impresionante de América Latina, pero que te reconozcan porque son tus propios alumnos los que la proyectaron; que no te reconozcan por ser la universidad que más alumnos envía de intercambio, sino por ser el más codiciado destino académico de todo México en el extranjero; quiero que nos pidas que publiquemos artículos científicos, que creemos negocios, que ganemos premios, que planeemos los mejores proyectos sociales; quiero que hagas valer el derecho de llamarnos alumnos UDEM.

Tu exígeme, UDEM, que yo aquí te ofrezco mis compromisos contigo. Voy a ser el alumno que siente curiosidad por el mundo y aprende leyendo y cuestionándose fuera de clase; el alumno que no se guarda sus conocimientos y los comparte debatiendo mientras toma el sol en el jardín Fundadores; voy a ser el alumno que no admite la injusticia, la ignorancia y la flojera de sus compañeros; el alumno que exige a sus profesores el ser exigido cada vez más; voy a ser el alumno que se moviliza —y sin esperar créditos o ampliar el currículum— piensa, ingenia y pone en práctica acciones que ayuden a la sociedad; el alumno que participa de tus celebraciones y se enorgullece de los logros de toda la universidad; el alumno que prefiere quedarse estudiando y discutiendo en tu biblioteca, que parado en el tráfico para llegar a un martecitos; voy a ser el alumno que es sincero y te dice cuando no estás llenando sus expectativas, pero lo mismo voy a querer de ti cuando sea yo el que te falle.

UDEM, ya eres bonita por fuera, ¿qué te parece si juntos nos encargamos de hacerte bonita también por dentro?

jachavezramon@gmail.com
LIN 8° Semestre

 

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