27 Nov 2011

Regresan con Drama y luz

Alejandra González

Luego de tres años de ausencia en tierras regias, llenando hasta la última fila del lugar, 11 mil personas recibieron a Maná para cantar a una sola voz éxitos y canciones del recuerdo en la gira Drama y luz, que dio inicio a las 21:30 horas el 21 de octubre de 2011

Destellos de fuego artificial, humo, cortinas que ascendían y descendían, juego de luces y pantallas alusivas al momento, fueron el escenario perfecto que acompaño a Maná en el concierto que ofreció en la Arena Monterrey también el 22 de octubre.

Lluvia al corazón fue la primera canción con la que jóvenes y adultos se pusieron de pie y ovacionaron la entrada de la banda de rock en español.

«Monterrey, Monterrey, Monterrey, ya los extrañábamos, esta es una de las ciudades favoritas de Maná aquí en México» afirmó Fher Olvera Sierra, vocalista de la banda, antes de entonar el tema Oye mi amor.

La banda tapatía continuó con De pies a cabeza, Manda una señal y junto con ocho violinistas entonó El espejo.

«Este siguiente tema se lo quiero dedicar a mi madre que fue una guerrera, ella fue padre y madre, porque mi padre murió cuando yo era muy pequeño y ella se la jugó y se la rifó haciendo los dos papeles; también se la quiero dedicar a toda la gente de ustedes que se han ido como palomas» dijo Fher, ante la interpretación Vuela libre paloma.

Acompañados de la armónica, Rayando el Sol y Amor clandestino fueron las melodías que más prendieron a los espectadores.

Así mismo, con dedicatoria para los hombres que se enamoran de mujeres que los hacen sufrir y para los problemas, sueños y la esperanza de una mejora en países latinoamericanos, cantaron Mariposa traicionera y Latinoamérica respectivamente.

Al ritmo de las maracas y con los brazos en alto de un lado a otro, los fans revivieron recuerdos al escuchar Corazón espinado.

Para apoyar a los nuevos músicos, Maná brindó la oportunidad a Adrián, un adolescente de 14 años ganador de un concurso en la estación de radio Exa, para hacer un solo con la guitarra eléctrica que dejó impresionado al público.

En una tarima giratoria y que se elevaba al mismo tiempo, Alex «el animal» González, sentado, parado en un banco y de espaldas, demostró su habilidad y experiencia para tocar la batería, culminó su presentación con fuegos artificiales en la orillas de la plataforma.

En un inesperado cambio de escenario, Maná apareció en el corazón de la Arena para recordar viejos éxitos que cantaban en los palenques y cantinas como Te lloré todo un río, Se me olvidó otra vez, Vivir sin aire y Eres mi religión, en compañía de una fiel seguidora que Fher eligió de entre la gente.

La agrupación se despidió con El muelle de San Blas después de dos horas de espectáculo e interacción con su público, haciendo una reverencia en señal de agradecimiento.

 
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