06 Mar 2012

Presentan libro Bienestar y Calidad de Vida en México

Por Emilio Leija / Agencia Informativa UDEM

Hasta qué punto la calidad de vida de los mexicanos puede ser influida por ciertas decisiones institucionales y hasta qué punto es influida por las decisiones individuales y de colaboración grupal, fueron las consideraciones para seguir la investigación.

El bienestar y la calidad de vida pueden ser un indicador de progreso que el gobierno podrá usar para conocer el grado en que sus acciones benefician a la población, señaló José de Jesús García Vega, coautor del libro: Bienestar y Calidad de Vida en México, junto a Francisco J. Sales Heredia, director de Estudios Sociales del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados.

García Vega, director del Centro de Estudios Sobre el Bienestar de la UDEM, dijo que el proyecto del libro surgió en el marco del Segundo Foro de la Medición del Progreso de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el que se invitaba a los países a tomar nuevas medidas de progreso.

Por otro lado, María de los Ángeles Mascott, directora del CESOP, informó que éste es uno de los cinco organismos de investigación con los que cuenta la Cámara de Diputados para asistir a los Legisladores en todas las funciones que tienen de trabajo parlamentario.

Los autores comentaron que se diseñó un instrumento para medir la calidad de vida en México en base a una encuesta de octubre de 2008, cuyos resultados están plasmados en el libro.

El texto tiene cinco artículos; Sales Heredia habló sobre el de Sara Ochoa, una de las investigadoras del CESOP, quien trata las diferentes formas de medir la calidad de vida y el bienestar, de manera subjetiva y objetiva.

«En este artículo se discute hasta dónde podemos llegar, cuáles son los elementos que nos dan ese equilibrio de vida para que en una sociedad democrática y libre podamos progresar o tener un plan o desarrollar nuestra idea de bienestar», agregó.

Sales Heredia trató de medir las características estructurales que no pueden ser medidas por los ciudadanos, como el nivel de educación que se cursó, y lo contrastó con las que son contra la voluntad para entender qué es lo que domina para modificar la estructura.

Hasta qué punto la calidad de vida de los mexicanos puede ser influida por ciertas decisiones institucionales y hasta qué punto es influida por las decisiones individuales y de colaboración grupal, fueron las consideraciones para seguir la investigación.

En otro de los artículos los académicos de la UDEM Nicole Fuentes y Reto Félix hablaron sobre las condiciones de vida y felicidad a partir de la teoría de Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California, quien señala que la felicidad es determinada en un 50 por ciento por cuestiones genéticas, 10 a 15 por algunas características circunstanciales y entre el 35 y 40 por lo que la gente hace.

Con estos porcentajes, los autores se explican por qué la gente se siente feliz aún con situaciones adversas y concluyen que los mexicanos son felices y recomiendan cómo pueden aumentar la felicidad.

García Vega explicó que buscaron desarrollar un Índice de Calidad de Vida (Incavi) y llegaron a un modelo que aplicaron a nivel nacional para tener un tablero de control para monitorear y saber lo que está mal y qué se puede hacer para incrementar el bienestar.

El Incavi genera el impulso a la democracia porque motiva la expresión de las personas y una rendición de cuentas efectiva por parte del gobierno al poder declarar que sus aportaciones están al beneficio de la población.

«Con los resultados del Incavi, el doctor Alejandro Tapia y un servidor tratamos de probar si las respuestas que nos había dado la gente tenían de alguna manera un sesgo psicológico, esto es a través de procesos cognitivos; se pudieron definir estilos explicativos y atributivos y de esa manera identificar quiénes eran optimistas y pesimistas», informó el también investigador de la UDEM.

Puntualizó que el índice es independiente del estado de ánimo de las personas; es decir, no hay una relación con los optimistas ni pesimistas.

Fecha de publicación: 6 de marzo de 2012

 

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