17 septiembre 2012

«Como, luego existo»

Carolina Valdez
Tener clases a las 14:00 o 15:00 horas es quizá el mayor reto para un estudiante. Y es que con hambre no se puede poner atención, como en la pirámide de Maslow, primero son las necesidades fisiológicas.
Según ésta, lo más importante son las necesidades como respirar, comer y dormir. ¿Por qué? Porque si no se cubren estas necesidades básicas, no se puede estar vivo y si no se está vivo, no se puede estudiar. Por lo tanto llevaré a cabo mi nuevo lema «como, luego existo».
Es necesario planificar bien cada comida de acuerdo al horario de clases, el tiempo entre éstas y la ubicación de las máquinas expendedoras más cercanas.
La primera opción: comer lo primero que encuentro. Todos saben que hay una máquina con comida saludable cerca de Biblioteca pero no hay tiempo ni energía para correr por una manzana y regresar al salón, así que muchos se conforman con una bolsa de papas.
Por otra parte, si consumes una comida completa y balanceada antes de la clase te da sueño, y si no comes algo, tu estómago da una sinfonía de tal magnitud que es difícil incluso poner atención.
Lo que recomiendo a los estudiantes verdaderamente interesados en comer saludable es cargar con frutos secos como almendras, arándanos, nueces, etc., que aportan energía y no contienen grasas ni azúcares sobresaturados y ayudan al estómago a esperar para llegar a casa y disfrutar de una comida completa.
Contacta al articulista: caro.valdez@holdasociados.com
 
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